jueves, 4 de marzo de 2010

"Mamás, apoyen a sus hijas"

Posted: 28 Feb 2010 09:00 PM PST

Hoy me gustaría compartir con todos los lectores de Ser Audaces una historia que comenzó hace 8 meses y que me emocionó profundamente. Los más veteranos lectores recordarán un comentario que dejó Pao, una adolescente embarazada, en un post que escribí sobre el aborto. Hoy he recibido un precioso comentario de Alicia, la madre de Pao.

Hace 8 meses Pao decía:

holi!bueno soy pao...tengo 17 años y tambien estoy embarazada,ya de 8 meses y 3 semanas...me falta solo una semanita para los 9 meses y toy muy contenta y ansiosaa la vez x dar a luz a mi primer bebe...
la verdad q me intereso mucho el relato de paloma,ya que facilmente se daran cuenta que es muy similar a mi caso...al igual q ella pase x muchos malos momentos...muy feos y tristes q te quedan marcado para siempre en el alma...pero bueno,a pesar de tener tan poca edad tenemos q hacernos cargo de nuestros hechos...
para mi fue muy complicado haceptar mi embarazo...en el momento me pasaron muchas cosas x la cabeza...pero con la alluda de mi novio pude salir adelant y los dos decidimos hacernos cargo de lo que nosotros mismos creamos...asi poco a poco dejamos crecer y crecer a nuestro bebe en mi bientre y ahora ya kasi nonos falta nada para tenernos en nuestros brazos,para poder darle todo nuestro amor y guiarlo en la vida enseñandole lo q x ahi nosotros ni pudimos entender,no!?
bueno ahora x suerte estamos viviendo muy bien gracias a mis suegros que nos apollan mucho y a mi novio,(tambien de 17 años),que me da hasta lo imposible!
bueno la verdad q la vida nos lleva x caminos dificiles de aceptar y solucionar que se pueden ver como problemas...pero si uno trata de enfrentarlos pueden llegar a ser una gran felicidad y a la vez una linda experiencia...
ojala les interese leer mi anuncio ya que lo escribi con muchas ganas...

Dos meses después Pao nos daba la buena noticia del nacimiento de su hija:

holi,nuevamente!!!!!!!!!!!soy pao!!bueno,yo sha les habia escrito...la verdad que en el tiempo q les escribi staba embarazada!ahora ya no stoy mas...xq sha di a luz a mi nena hermosa!!!!!!el 2 de agosto a las 14:00 horas di a luz a mi nena tan esperada!!la verdad que no sabiamos q sexo era!y ahora sip,es una nenita preciosa!!!!!les cuento que peso 3.900kg!gigante!!!!la verdad que nadie puede creer que yo alla tenido una beba tan grande y encima x parto normal!xq yo soy muy flaquita y todos me veian muy debil...pero ya ven como la precencia engaña!
la verdad que soy la chica mas feliz del mundo,gracias a mi beba y a mi marido!!un hijo es lo mas lindo que te puede pasar en la vida...aunque tenerlo 9 meses y enterarse que vas a ser mama joven es algo muy dificil y puede traert muchos problemas en el momento,despues todo eso pasa a ser algo minimo alado del amor que le llegas a tener tu hijo o hija!!!!!!!!es algo unico,un amor incomparable!!!!
x eso todas las chicas q stan embarazadas y no saben q decicion tomar!!les digo q no lo piensen mas...aunque tengas q dormir bajo un arbol con tu bebe en el bientre,NO LO DUDES,hacelo!!!!!!!!!!si vos hiciste un hijo en tu bientre,no lo mates...!!!!!!!jamas hagas eso x mas humilde q seas...tenelo!!! mima tu pancita,hablale a tu bebe...ellos entienden y no dudes en pedir alluda todabia existe mucha jente buena en el mundo,pedi alluda,pedi comida,pedi habrigo q no creo q te lo niegen...despues veras el fruto de tu esfuerzo!!!!un hijo es lo mejorrrr!!!!!!!!!!!!!
nunk lo duden!!!!!!!!!!!!
sho pase x mucha cosas feas y todabia sigo teniendo problemas,pero mi beba es lo unico q me hace aliviar mi corazoncito...aunque ella tenga 13 dias recien...me hace la mujer mas feliz...
ojala me hagan caso...NO SE VAN A ARREPENTIR JAMAS!
BESOSSSSS...*SHO PAO*!

Y este fin de semana, Alicia, la madre de Pao ha dejado el siguiente comentario:

COMO LES VA '?..SOY LA MAMA DE LUCIA PAOLA GALLARDO.,DE QUIEN ESTOY MUY ORGULLOSA,SUPO AFRONTAR SU EMBARAZO,JUNTO A SU NOVIO Y SUS SUEGROS,DE QUIEN TODA LA VIDA ESTARE EN DEUDA..NO SUPE SER BUENA MADRE,NO PODIA..LE FALLE A MI HIJA Y DE ESO TODA MI VIDA LO LLEVARE MARCADO EN EL ALMA..HUBIESE QUERIDO QUE LAS COSAS SEAN DIFERENTES,..LO IMPORTANTE ES QUE SU HIJITA ES SANA Y ELLA UNA MADRASA..APOYEN MAMAS A SUS HIJAS EN ESTA CITUACION,..HIJAS CUIDENSE DE LOS EMBARAZOS PRECOZES,..TE AMO HIJITA,CON TODA EL ALMA Y SIN EMBARGO NO ME ALCANZA.CONCIENCIA Y OBEDIENCIA ES LO QUE FALTA EN LA ADOLESCENCIA,.

que remata esta noche Pao, sin comentarios

holi...soy pao nuevamente...!!!!!!como les va?bueno,esta vez les escribo para contarles q mi hijita valentina tiene 6 y ksi 7 meses ya!!!!!!!y yo,bueno todabia no cumplo 18...!!!pero bueno,la verdad estoy muy contenta x ella,xq kda dia crece mas y mas,xq kda dia me da una alegria diferente,me hace reir y llorar de la alegria...la verdad me llena el corazon de alegrias...a pesar de todas las amarguras q tengo en el dia,ella es la unica q me hace reir...!!!!!!!!!la amo con todo mi corazon...!!!!!!! bueno,como vi y tambien me conto mi mama...¡¡¡les escribio!!!...bueno la verdad no me parese q ella me alla fallado...yo en su momento le falle a ella xq no le hic kaso en lo q me decia...y bueno ella hizo lo q pudo conmigo...ella sabe q la amo y q nunca tendria nada q reprocharle...q la amo y eso nunk va a kmbiar...bueno un bso enorme...suerte...

Las cuatro tareas de la familia cristiana

En el designio divino la misión de la familia es custodiar, revelar y comunicar el amor de Dios por la humanidad. Bajo esta luz se definen las cuatro tareas de la familia cristiana en las que se expresa su misión y vocación.

¿Cuáles son las tareas?

1. Formar una comunidad de personas.
2. Participar en el amor de Dios y en su poder de Creador, y Educar a los hijos hasta la madurez.
3. Participar en el desarrollo de la sociedad.
4. Participar en la vida y misión de la Iglesia.
He aquí una pequeña ampliación de cada tarea:

La formación de una comunidad de personas:
Si la misión de la familia es la de custodiar, revelar y conservar el amor, será precisamente el amor el motor, la fuerza que construya esta comunidad de personas.

El amor va creando esa atmósfera de comunión y de espontánea libertad en la que se desarrolla armónicamente la personalidad humana de toda la familia: entre esposos, entre padres e hijos y demás familiares.

La primera comunión que se instaura es la de los cónyuges que hunden sus raíces en el complemento natural que existe entre el hombre y la mujer, animados por compartir lo que tienen y sobre todo lo que son. Es una comunión que se caracteriza por su unidad y por su indisolubilidad.

Transmisión de la vida y educación de los hijos:
La fecundidad es una dimensión del hombre y de su amor. Esta misión hay que verla, hay que reflexionarla, meditarla como criaturas ante nuestro Creador.

La misión de la familia de estar a favor de la vida es ahora más urgente que nunca pues ha surgido una mentalidad contra la vida que se ha difundido extensamente con la ayuda de poderosos medios económicos y de los medios de comunicación social.

El Concilio Vaticano II en la declaración sobre la educación Cristiana de la juventud nos recuerda que "puesto que los padres han dado la vida a los hijos, tienen la gravísima obligación de educar a la prole y por tanto hay que reconocerlos como los primeros y principales educadores de sus hijos. Es pues, deber de los padres crear un ambiente de familia animado por el amor, por la piedad hacia Dios y hacia los hombres, que favorezca la educación integral, personal y social de los hijos".

Su participación en el desarrollo de la sociedad:
Si la familia es la célula primera y vital de la sociedad, sería muy perjudicial que se quedara convertida en un "Ghetto" sin proyección al exterior. El desinterés por la comunidad social acabaría por destruir a la propia familia.

El amor de la familia debe de transmitirse a la sociedad. Sobre todo en nuestra sociedad las familias cristianas deben aportar sus mejores esfuerzos para que las decisiones políticas vayan encaminadas a favor de un modelo de sociedad más humana, más justa, más honesta y más auténtica.

No olvidemos que el futuro del mundo y de la Iglesia pasa por la familia.

Participación en la vida y misión de la Iglesia:
La familia cristiana está llamada, como una de sus tareas fundamentales, a la edificación del reino de Dios en la Historia. ¿Cómo? Participando en la vida y misión de la Iglesia. La unión y la semejanza entre la familia y la Iglesia son estrechísimas: La familia cristiana es como una "Iglesia en miniatura", "Iglesia pequeña", "Iglesia doméstica".

La familia recibe el amor de Cristo y está llamada a transmitir este mismo amor que salva a los hombres. Recibir y transmitir. Por eso la familia está llamada a evangelizar acogiendo y anunciando la palabra de Dios. La futura evangelización depende en gran parte de la Iglesia doméstica.

Son muchas las familias y hombres que hay que ayudar:

A los que buscan la verdad. 

A los que se han alejado. 

A las familias que no creen.

A las familias cristianas que no viven coherentemente la fe recibida.  

Fuente: laverdadcatolica.org

Benedicto XVI: “Jesús solo debe bastar en el camino”

Hoy en el rezo del Ángelus

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 28 de febrero de 2010 (ZENIT.org).- Publicamos la intervención de Benedicto XVI durante la oración mariana del Ángelus en el segundo domingo de Cuaresma, desde la ventana de su estudio del Palacio Apostólico Vaticano ante miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro.

 
 


 

* * *


 

Concluyeron ayer, aquí en el Palacio Apostólico, los Ejercicios Espirituales que, como de costumbre tienen lugar al inicio de la Cuaresma en el Vaticano. Con mis colaboradores de la Curia Romana hemos pasado días de recogimiento y de intensa oración, reflexionando sobre la vocación sacerdotal, en sintonía con el Año que la Iglesia está celebrando. Agradezco a todos los que han estado cerca de nosotros espiritualmente.

En este segundo domingo de Cuaresma la liturgia está dominada por el episodio de la Transfiguración que en Evangelio de san Lucas sigue inmediatamente a la invitación del Maestro: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame" (Lc 9,23). Este evento extraordinario, es un impulso en el seguimiento de Jesús.

Lucas no habla de Transfiguración, pero describe todo lo que pasó a través de dos elementos: el rostro de Jesús que cambia y su vestimenta que se vuelve blanca y deslumbrante, en presencia de Moisés y de Elías, símbolo de la Ley y de los Profetas. Los tres discípulos que asisten a la escena tienen sueño: es la actitud del que, aun siendo espectador de los prodigios divinos, no comprende. Sólo la lucha contra el sopor que les asalta permite a Pedro, a Jaime y a Juan "ver" la gloria de Jesús. Entonces el ritmo se acelera: mientras Moisés y Elías se separan del Maestro, Pedro habla y, mientras está hablando, una nube lo cubre a él y a los otros discípulos con su sombra; es una nube, que, mientras cubre, revela la gloria de Dios, como sucedió para el pueblo que peregrinaba en el desierto. Los ojos no pueden ver más, pero los oídos pueden oír la voz que sale de la nube: "Éste es mi Hijo, mi elegido; escuchadle" (v.35).

Los discípulos ya no están frente a un rostro transfigurado, ni frente a una vestimenta blanca, ni frente a una nube que revela la presencia divina. Ante sus ojos, está "Jesús solo" (v.36). Jesús está solo ante su Padre, mientras reza, pero, al mismo tiempo, "Jesús solo" es todo lo que se les da a los discípulos y a la Iglesia de todos los tiempos: esto debe bastar en el camino. Él es la única voz a escuchar, el único a seguir, él que saliendo hacia Jerusalén dará la vida y un día "transfigurará este miserable cuerpo nuestro en un cuerpo glorioso como el suyo" (Fil 3,21).

"Maestro, bueno es estarnos aquí" (Lc 9,33): es la expresión de éxtasis de Pedro, que se parece a menudo a nuestro deseo ante los consuelos del Señor. Pero la Transfiguración nos recuerda que las alegrías sembradas por Dios en la vida no son puntos de llegada, sino luces que Él nos da en la peregrinación terrena, para que "sólo Jesús" sea nuestra Ley y su Palabra sea el criterio que guíe nuestra existencia".

En este periodo cuaresmal invito a todos a meditar de manera asidua el Evangelio. Auspicio, además, que en este Año Sacerdotal los Pastores estén realmente llenos de la Palabra de Dios, la conozcan de verdad y la amen hasta el punto de que ésta realmente dé su vida y su forma a su pensamiento (Homilía de la Misa crismal, 9 de abril de 2009). Que la Virgen María nos ayude a vivir intensamente nuestros momentos de encuentro con el Señor para que podamos seguirlo cada día con alegría. A Ella dirigimos nuestra mirada invocándola con la oración del Ángelus.

[Tras rezar el Ángelus, el Papa dijo:]

He tenido conocimiento con profunda tristeza de las trágicas noticias de los recientes asesinatos de algunos Cristianos en la ciudad de Mosul y he seguido con gran preocupación los demás episodios de violencia, perpetrados en la martirizada tierra iraquí contra personas indefensas de diversa afiliación religiosa. En estos días de intenso recogimiento he rezado a menudo por todas las víctimas de esos atentados y hoy deseo unirme espiritualmente a la oración por la paz y por el restablecimiento de la seguridad, promovida por el Consejo de los Obispos de Nínive. Estoy afectuosamente cerca de las comunidades cristianas de todo el País. ¡No os canséis de ser fermento de bien para la patria a la que, desde hace siglos, pertenecéis con pleno derecho!

En la delicada fase política que está atravesando Irak insto a las Autoridades civiles a que dediquen todos los esfuerzos para devolver la seguridad a la población y, en particular, a las minorías religiosas más vulnerables. Espero que no se ceda a la tentación de hacer prevalecer los intereses temporales y particulares sobre la seguridad y sobre derechos fundamentales de todo ciudadano. Finalmente, mientras saludo a los iraquíes presentes aquí en la Plaza, exhorto a la comunidad internacional a prodigarse para dar a los Iraquíes un futuro de reconciliación y de justicia, mientras invoco con confianza de Dios omnipotente el don precioso de la paz.

Mi pensamiento se dirige también a Chile y a las poblaciones afectadas por el terremoto, que ha causado numerosas pérdidas en vidas humanas e ingentes daños. Rezo por las víctimas y estoy espiritualmente cerca de las personas probadas por esa calamidad tan grave; para ellas imploro de Dios alivio en el sufrimiento y coraje en esta adversidad. Estoy seguro de que no va a faltar la solidaridad de muchos, en particular de las organizaciones eclesiales.

[Después, saludó a los peregrinos en varios idiomas. En francés, dijo:]

Queridos peregrinos francófonos, el tiempo de cuaresma es un tiempo ideal para volver a Dios y para escucharle hablarnos. Queridos jóvenes, me dirijo especialmente a vosotros. Vosotros no sólo sois el futuro de la Iglesia sino que ya estáis en el presente. Por eso, yo os invito, durante esta cuaresma, a alimentaros de las Sagradas Escrituras y a dejar resonar en vosotros y en vuestros corazones la Palabra de Cristo. Él es el camino, la verdad y la vida. Él quiere ser vuestro presente y vuestro futuro. Dejadle transformar vuestra vida y orientarla. Aprended a reconocer su rostro en el rostro de todos nuestros hermanos y hermanas en humanidad. ¡Que la Virgen María os lleve al seguimiento de su Hijo! ¡A todos, feliz domingo y feliz hacia la Pascua!

[En español, dijo:]

Como ya he dicho en italiano, me siento particularmente cercano a la querida población chilena afectada por un gran terremoto en su País. En un momento como éste, brota espontáneamente una plegaria al Señor por las víctimas y un mensaje de aliento a todos para superar esta gran prueba.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular los grupos de Ibiza y Formentera, acompañados por su Obispo diocesano, y a los de las Parroquias de Cañete de las Torres y de la Trinidad, así como a los participantes en la pastoral Universitaria de ETEA, de la diócesis de Córdoba. Que la Transfiguración del Señor, que nos relata el Evangelio de hoy, avive nuestra esperanza e ilumine el camino cuaresmal hacia la Pascua del Señor. Feliz domingo


 

[Traducción del original italiano realizada por Patricia Navas

miércoles, 3 de marzo de 2010

CUANDO UN HIJO TE CAMBIA LA VIDA

Comodoro Rivadavia, Argentina


 

Por Mónica del Río

Dos casos similares, los dos en Comodoro Rivadavia, dos adolescentes, ambas de 15 años, violadas desde pequeñas por el conviviente de su madre, según su propio relato. Las dos cursan un embarazo que se aproxima a los 5 meses de gestación. En uno y otro caso se solicitó un aborto por el riesgo psicológico que aneja la violación. Y una violación es un hecho dramático y traumático -agravado cuando se perpetra en forma reiterada y desde la infancia- pero al drama no lo extirpa la cureta.

Es necesario que se castigue a los violadores pero también es urgente que nos examinemos como sociedad. ¿Tratamos de evitar que estas situaciones se sucedan? ¿Dónde tenemos puesta la mirada? Todo niño tiene un entorno: familiares, docentes, amigos, vecinos… la sociedad adulta que debería velar por ellos.

¿Puede ocultar una niña un hecho tan monstruoso? ¿Puede ser un embarazo -que se produce tras años de abusos- el primer signo que revele el drama? ¿Qué pasaría si no hubieran quedado embarazadas? Seguirían siendo abusadas.

Lo que no hicimos los adultos lo hicieron los bebés engendrados. Sin saberlo, esos seres humanos tempranos, que hoy quieren asesinar, le pusieron fin a la aberrante situación padecida por sus madres. El hijo les cambió la vida.

Los dos pedidos de aborto

El primer caso fue rechazado en primera instancia por la Jueza de Familia Verónica Robert y a posteriori por la Cámara de Apelaciones con el voto de los Dres. Julio Alexandre y Fernando Nahuelanca, Pero fue apelado ayer por la madre de la menor ante el Superior Tribunal de Justicia de la provincia. Tiene que resolver ahora la Sala Civil del Tribunal, que integran los ministros Fernando Royer, Daniel Caneo y José Luis Pasutti (Vid Notividas: 651, 652, 653, 654, 655, 656, 658, 660 y 661).

El otro inició ahora su trámite en el Juzgado de Familia Nº 2 de Comodoro Rivadavia, a cargo de la Dra. Diana de Kazakevich.

Pida en ambos tribunales que les den a esos pequeños-inocentes la posibilidad de vivir.

Para dirigirse a la Jueza Kazakevich pulse aquí

O ingrese en

http://www.notivida.org/emails/AlertaAbortoComodoro.html 

Para dirigirse a los jueces del Superior Tribunal de Justicia pulse aquí

O ingrese en

http://www.notivida.org/emails/AlertaAbortoComodoro3.html

lunes, 1 de marzo de 2010

¿Carnaval o cuaresma?

Autor: Marcelino de Andrés y Juan Pablo Ledesma
| Fuente: Catholic.net

De carnaval parecen algunos que desdicen de la dignidad con la que debería conducirse una persona humana

  

¿Carnaval o cuaresma?

Tiempo atrás (aunque no mucho) había gente que celebraba ambas cosas: el Carnaval y la Cuaresma. Sin embargo, lo hacían muy a su manera. En carnaval: máscaras, narices y bocas postizas. En cuaresma: compostura, devociones y cara mustia, pero quizá igual de postizas. Hasta resultaba difícil saber cuándo habían logrado disfrazarse mejor...

Ciertas personas vivían tres días siendo, al cien por ciento, lo que de verdad eran. Y luego, durante cuarenta días, se dedicaban a fingir lo que en realidad no eran. Durante el carnaval, actuaban con un poco -o bastante- desenfreno, ocultando tras una máscara la vergüenza que les ponía al rojo los mofletes. En la cuaresma lograban dar la impresión de penitencia y religiosidad sinceras al andar medio cabizbajos en "ayunas", al echarse encima la mantilla negra, o al sacar de vez en cuando el rosario a tomar el aire. Así que, en cuaresma, sin esconderse detrás de una careta, andaban igual de enmascarados que en carnaval, pero aparentando lo que no eran. Y, curiosamente, por esa hipocresía no parecían sonrojarse demasiado.

Hoy día, aunque lo de tiempo atrás no es todavía agua pasada y se siguen celebrando las dos, la cosa ha cambiado ligeramente. Da la impresión de que ahora algunas personas viven en un carnaval más o menos continuo. Carnaval en Adviento, en Navidad, en tiempo ordinario, en Semana Santa, en Pascua y, por supuesto, también en Cuaresma. Lo que antes algunos y algunas se permitían sólo en los tres días de carnaval, hoy otros y otras se lo conceden más habitualmente como lo más normal del mundo. Claro, es lo que se lleva ahora, lo que todos hacen... Van -o mejor dicho- se dejan ir con la corriente.

Sí, realmente parecen de carnaval las pintas que ahora lucen algunos jóvenes. Parecen de carnaval esas cabezas con rapes y tonalidades a lo Miró; esas chamarras de cuero negro con más cadenas que el Fantasma de Canterville; esos rostros con más aretes que el logotipo de los juegos olímpicos. Y de carnaval, además, parecen algunos de sus comportamientos, que desdicen de la dignidad con la que debería conducirse una persona humana.

Podríamos decir que también carnaval es cuando uno, con o sin carátula, no es lo que debería ser. Carnaval es cada vez que un hijo no es buen hijo, cada vez que unos padres no son buenos padres, cada vez que dos novios no actúan como tales. Carnaval es cada vez que, en su actuar, un hombre es algo menos que hombre y una mujer algo menos que mujer.

Tristemente, hay gente que vive como en un carnaval sostenido, digamos en do menor.

Y entonces ¿a qué se dedica esa pobre gente en los días de carnaval? Muy sencillo. Los famosos tres días de carnaval viven el carnaval ordinario, pero a tope, a la enésima potencia. Carnaval sostenido, por tres días -con sus noches-, pero en do mayor. Carnaval a lo grande. Carnaval extra-concentrado. Carnaval, carnaval. Tres días de careta sobre la careta incorporada que ya llevaban, para seguir haciendo lo mismo, pero con evidentes excesos.

Menos mal, sin embargo, que a pesar de todo, hoy sigue habiendo montones de gente que vive el triduo de carnaval en modo diverso. Sigue habiendo muchas personas que, esos tres días, se atreven a nadar contra corriente. Menos mal que hay hombres y mujeres que se esfuerzan, también durante el carnaval, por ser y respetar lo que de verdad son, dominando sus pasiones desordenadas y bajos instintos.

Menos mal que aún hay bastantes seres humanos que se saben cristianos, se dicen cristianos y no les da vergüenza vivir como tales, incluso los días de carnaval. Son gente que no necesita quitarse ni ponerse careta alguna. No tienen que ocultar nada. Gente extraordinaria, pero que no va hacer noticia esos tres días, ni tampoco los 362 restantes del año. Claro, esas noticias incomodan. Porque siempre incomoda toparse con alguien que va contra corriente.

Menos mal que aún hoy podemos apreciar el milagro de cientos y miles de personas (también muchos jóvenes) -dentro y fuera de conventos y seminarios- que pasan esos tres días, por turnos, en adoración de rodillas ante el Santísimo Sacramento. Y lo hacen explícitamente para desagraviar al Corazón de Cristo por toda la basura y miseria de pecado e infamia que en el mundo se le está escupiendo en la cara a Cristo esos días. Menos mal que, gracias a ellos y ellas, a nuestro planeta le queda algo de humanidad tras tanto degrado en carnaval. Gracias a esas personas, el ambiente terráqueo puede aún ser respirable después de esos días de intoxicación general.

En fin, menos mal que aún se pueden contar cantidad de hombres y mujeres que aprovechan el Carnaval y la Cuaresma para crecer como hombres y como mujeres. Que viven esos períodos sin miedo a ser lo que deben ser ante todo el mundo. No tienen que acobardarse de nada y ante nadie. Más bien tienen mucho que ostentar. Y lo hacen con aplomo. Gritan sin palabras a sus contemporáneos que además de un cuerpo, tienen un alma. Testimonian con su vida que lo más importante, para toda persona, es lo que le hace crecer humana y espiritualmente, y no lo que le degrada o envilece.

¿Por qué no demostrar cada uno de nosotros el coraje de sumarnos a ellos? Tratemos de vivir el carnaval aplastando un poco la materia para liberar el espíritu y no al revés. Luchemos por vivir la cuaresma elevándonos como hombres para acercarnos más a Dios. Y el hombre se eleva cuando es capaz de soltar sus lastres. Esos lastres pesados del pecado, que se sueltan con el arrepentimiento, el perdón de Dios y el propósito sincero de enmendar la propia vida.

El reto puede ser arduo. Lo es sin duda. La corriente en contra puede parecer arrolladora. Pero sólo los peces muertos no son capaces de nadar contra corriente.



Si tienes alguna consulta utiliza este enlace para escribirle al autor P. Marcelino de Andrés

viernes, 26 de febrero de 2010

«SI SIEMPRE ME CONFIESO DE LO MISMO...»


 

Cómo desmontar las 14 excusas más habituales para no confesarse


 

«Me confieso directamente con Dios»; «no sirve de nada, siempre vuelvo a caer»; «me da vergüenza»... son solo algunas de ls excusas más frecuentes para no confesarse. Tienen respuesta y solución.


 

Actualizado 22 febrero 2010

 Eduardo Volpacchio/La Senda

  
 

Cuando se trata de acercarse al sacramento de la confesión es muy común escuchar algunos de los siguientes «motivos» para justificar su inutilidad o su inconveniencia. Estos son los 14 más habituales: 

 
 

1 ¿Quién es el señor cura para perdonar los pecados?

Sólo Dios puede perdonarlos Sabemos que el Señor les dio ese poder a los Apóstoles; además, ese argumento lo he leído antes… precisamente en el Evangelio: lo decían los fariseos, indignados, cuando Jesús perdonaba los pecados… (consúltese Mt 9, 1-8).

 
 

2 Yo me confieso directamente con Dios, sin intermediarios

Genial … pero hay algunos «peros» que se tienen que considerar… ¿Cómo sabes que Dios acepta tu arrepentimiento y te perdona? ¿Escuchas alguna voz celestial que te lo confirma?

 
 

¿Cómo sabes que estás en condiciones de ser perdonado? Te darás cuenta de que la cosa no es tan sencilla… Una persona que roba un banco y se niega a devolver el dinero, por más que se confiese directamente con Dios o con un sacerdote, si no tiene intención de reparar el daño hecho -en este caso, devolver el dinero-, no puede ser perdonada… porque ella misma no quiere «deshacerse» del pecado.

 
 

Por otro lado, este argumento no es nuevo: hace casi 1600 años, San Agustín replicaba a quien argumentaba del mismo modo: «Nadie piense: yo obro privadamente, de cara a Dios… ¿Es que sin motivo el Señor dijo: "Lo que atareis en la tierra, será atado en el Cielo"? ¿Acaso les fueron dadas a la Iglesia las llaves del Reino de los Cielos sin necesidad? Al proceder así, frustramos el Evangelio de Dios, hacemos inútil la palabra de Cristo».

 
 

3 ¿Por qué le voy a decir mis pecados a un hombre como yo?

Porque ese hombre no es un hombre cualquiera: tiene el poder especial para perdonar los pecados (el Sacramento del Orden). Esa es la razón por la que tienes que acudir a él.

 
 

4 ¿Por qué le voy a decir mis pecados a un hombre que es tan pecador como yo? 

El problema no radica en la «cantidad» de pecados: si es menos, igual o más pecador que tú…. No vas a confesarte porque sea santo e inmaculado, sino porque te puede dar la absolución, un poder que tiene por el Sacramento del Orden, y no por su bondad. Es una suerte -en realidad, una disposición de la sabiduría divina- que el poder de perdonar los pecados no dependa de la calidad personal del sacerdote, cosa que sería terrible, ya que uno nunca sabría quién sería suficientemente santo como para perdonar. Además, el hecho de que sea un hombre y que como tal tenga pecados, facilita la confesión: precisamente porque sabe en carne propia lo que es ser débil, te puede entender mejor.

 
 

5 Me da vergüenza

Es lógico, pero hay que superarla. Hay un hecho comprobado universalmente: cuanto más te cueste decir algo, tanto mayor será la paz interior que consigas después de decirlo. Y cuesta, precisamente, porque te confiesas poco; en cuanto lo hagas con frecuencia, verás como superarás esa vergüenza.

 
 

Asimismo, no creas que eres tan original…. Lo que vas a decir, el sacerdote ya lo ha escuchado miles de veces. A estas alturas de la historia, es difícil creer que puedas inventar pecados nuevos.

 
 

Por último, no te olvides de lo que nos enseñó un gran santo: el Diablo quita la vergüenza para pecar, y la devuelve aumentada para pedir perdón. No caigas en su trampa.

 
 

6 Siempre me confieso de lo mismo 

Eso no es problema. Hay que confesar los pecados que uno ha cometido, y es bastante lógico que nuestros defectos sean siempre más o menos los mismos. Sería terrible ir cambiando constantemente de defectos; además, cuando te bañas o lavas la ropa, no esperas que aparezcan manchas nuevas, que nunca antes habías tenido; la suciedad es más o menos siempre del mismo tipo. Para desear estar limpio basta con querer remover la mugre… independientemente de cuán original u ordinaria sea.

 
 

7 Siempre confieso los mismos pecados 

No es verdad que sean siempre los mismos pecados: son diferentes, aunque sean de la misma especie. Si yo insulto a mi madre diez veces, no se trata del mismo insulto, cada vez es uno distinto; así como no es lo mismo matar a una persona que a diez: si asesiné a diez no es el mismo pecado, sino diez asesinatos distintos. Los pecados anteriores ya me han sido perdonados, ahora necesito el perdón de los «nuevos», es decir, de los cometidos desde la última confesión.

 
 

8 Confesarme no sirve de nada, sigo cometiendo los pecados que confieso 

El desánimo puede hacer que pienses: «es lo mismo si me confieso o no, total, nada cambia, todo sigue igual». No es verdad. El hecho de que uno se ensucie, no hace concluir que es inútil bañarse. Alguien que se baña todos los días, se ensucia igual todos los días. Pero gracias a que se baña, no va acumulando mugre, y puede lucir limpio. Lo mismo pasa con la confesión. Si hay lucha, aunque uno caiga, el hecho de ir sacándose de encima los pecados hace que sea mejor. Es mejor pedir perdón, que no pedirlo. Pedirlo nos hace mejores.

 
 

9 Sé que voy a volver a pecar, lo que muestra que no estoy arrepentido 

Depende… Lo único que Dios me pide es que esté arrepentido del pecado cometido y que ahora, en este momento, esté dispuesto a luchar por no volver a cometerlo. Nadie pide que empeñemos el futuro que ignoramos. ¿Qué va a pasar en quince días? No lo sé. Se me pide que tenga la decisión sincera, de verdad, ahora, de rechazar el pecado. El futuro hay que dejarlo en las manos de Dios.

 
 

10 ¿Y si el confesor piensa mal de mí?

El sacerdote está para perdonar. Si pensara mal, sería un problema suyo del que tendría que confesarse. De hecho, siempre tiende a pensar bien: valora tu fe (sabe que si estás ahí contando tus pecados, no es por él, sino porque crees que él representa a Dios), tu sinceridad, tus ganas de mejorar, etcétera.

 
 

Supongo que te darás cuenta de que sentarse a escuchar pecados, gratuitamente -sin ganar un peso-, durante horas, si no se hace por amor a las almas, no se hace. De ahí que, si te dedica tiempo, te escucha con atención, es porque quiere ayudarte y le importas. Aunque no te conozca te valora lo suficiente como para querer ayudarte a ir al Cielo.

 
 

11 ¿Y si el sacerdote después le cuenta a alguien mis pecados?

No te preocupes por eso. La Iglesia cuida tanto este asunto que aplica la pena más grande que existe en el Derecho Canónico -la excomunión- al sacerdote que se atreviera a decir algo que conoce por la confesión. De hecho hay mártires por el sigilo sacramental: sacerdotes que han muerto por no revelar el contenido de la confesión.

 
 

12 Me da pereza

Puede ser toda la verdad que quieras, pero no creo que sea un obstáculo verdadero, puesto que es bastante fácil de superar. Es como si uno dijese que hace un año que no se baña porque le da pereza…

 
 

13 No tengo tiempo

No creo que te creas que en los últimos meses no hayas tenido disponibles diez minutos para confesarte. ¿Te animarías a comparar cuántas horas de televisión has visto en ese tiempo? Multiplica el número de horas diarias que ves por el número de días.

 
 

14 No encuentro un padre 

Los sacerdotes no son una raza en extinción, hay miles de ellos. En el último de los casos, en la sección amarilla busca el teléfono de tu parroquia; si ignoras el nombre, busca por la diócesis, así será más sencillo. De este modo podrás saber, en tres minutos como máximo, el nombre de un padre con el que te puedes confesar, e incluso concertar una cita para que no tengas que esperar.


 


 

Cortesía de Alejo Fernández

Mérida (España), 22 de febrero de 2010

Alejo Fernández Pérez

Alejo1926@gmail.com

En el centro de la pasión humana

José Luis Restán24/02/2010

En su magisterio acuciante y espléndido, prodigado a manos llenas estos días, Benedicto XVI ha insistido en dos ideas convergentes que llaman especialmente la atención: la maternidad de la Iglesia y la compasión como dimensión esencial del sacerdote. Son claves esenciales para dar su forma justa a la respuesta que el momento histórico presente demanda de la Iglesia.

 
 


En la homilía de Nuestra Señora de Lourdes comienza mi sorpresa. Allí el Papa habla del Magníficat explicando que "no es el cántico de aquellos a quienes sonríe la fortuna, que tienen siempre el viento en popa; es más bien la acción de gracias de quien conoce los dramas de la vida, pero confía en la obra redentora de Dios. Es un canto que expresa la fe probada de generaciones de hombres y mujeres que han puesto en Dios su esperanza y se han comprometido en primera persona, como María, en ser de ayuda a los hermanos en necesidad". La Iglesia, podríamos decir, es esta sucesión de generaciones de hombres y mujeres que han probado la fe, que han verificado su capacidad de generar y sostener lo humano incluso en medio de las dificultades y derrotas de la vida. Una fe que genera un vínculo de ayuda, una comunidad más fuerte y permanente que la que establecen los vínculos de la carne y de la sangre.

Pero hay un segundo momento aún más conmovedor: "la Iglesia, como María, guarda dentro de sí los dramas del hombre y el consuelo de Dios, los tiene juntos, a lo largo de su peregrinación en la historia". Así pues, la Iglesia, para ser ella misma, debe conservar siempre unidos en un permanente diálogo el drama del hombre y la respuesta de Dios. Fue el propio cardenal Ratzinger quien diagnosticó que la crisis de la predicación cristiana depende en buena medida de que las respuestas de la fe (aun siendo correctas) dejaron a un lado las preguntas de los hombres, resultando así ineficaces. Qué extraordinario valor tiene este apunte para dar forma hoy a la evangelización, a la presencia católica en la ciudad secular, para desarrollar ese diálogo con los no creyentes al que el Papa nos reclama con insistencia. Pero también para la educación en la fe de las propias comunidades cristianas, en la que es decisivo mostrar cómo la fe responde al drama del corazón humano en todas sus facetas.

Los cristianos no somos gente perfectamente puesta en orden, subida en su torre de marfil desde cuya altura disecciona con suficiencia las penalidades y miserias del mundo. Nuestros pies se hunden en el barro de la tierra, nuestro corazón sangra y anhela como el de todos, y nuestra libertad experimenta debilidad y cansancio en la prosecución fatigosa del bien. No somos la cofradía de los que les va viento en popa, sino la comunidad de los que por pura gracia han encontrado a Jesucristo presente, y por eso experimentan ya en medio de muchos tumultos y derrotas su compañía que nos libera del mal y sostiene nuestra esperanza. De aquí nace una mirada hacia el mundo como la de Jesús cuando lloró ante Jerusalén: ¡si conocieras el don de Dios!

 
 

En una sociedad crecientemente alejada de la tradición cristiana que ha forjado nuestra historia, en un mundo confuso y atribulado en el que tantos buscan desesperadamente respuestas por caminos oscuros y sin salida, los cristianos debemos aprender esa mirada de Jesús, debemos tener siempre viva esa chispa que conecta la herida del corazón con la presencia del Resucitado en medio de su Iglesia. Y esto me permite traer a colación la Lectio divina pronunciada por Benedicto XVI ante todos los párrocos de Roma al hilo de una lectura de la Carta a los Hebreos, en el fragmento en que dice que el sacerdote "debe ser uno con compasión hacia quienes están en la ignorancia y el error, estando él mismo revestido de debilidad". Y el Papa añade que "un elemento esencial de nuestro ser hombres es la compasión, es el sufrir con los otros... la verdadera humanidad es participar realmente en el sufrimiento del ser humano, ser un hombre de compasión, o sea, estar en el centro de la pasión humana, llevar con los otros sus sufrimientos, las tentaciones de nuestro tiempo". Es cierto que el Papa habla aquí a los sacerdotes y de los sacerdotes, pero no creo abusar si digo que señala una dimensión esencial de todo cristiano.             

Nada tiene que ver esta compasión tan hondamente descrita con el relativismo o el sentimentalismo, sino con el amor que remueve las entrañas del propio Creador del universo frente a la peripecia del hombre, ese amor cuya única medida exacta es Jesús, el Verbo encarnado, clavado en una cruz. Los cristianos nacemos de ese gesto, y por eso no podemos retirarnos a nuestra ciudadela sino que debemos estar inmersos en la pasión de este mundo (en la soledad, el desconsuelo, la ignorancia de Dios, la rebeldía frente a su designio) para llevarlo hasta Él. Claro que el Papa advierte que esto sólo será posible si mantenemos el corazón fijo en Dios a través de la pertenencia obediente y sencilla a su Iglesia, pero conmueve el apremio que dirige en primer lugar a sus sacerdotes para que no se queden en el umbral, sino que entren de lleno en el pantano de la pasión de nuestro tiempo. Hace falta coraje, inteligencia, pero sobre todo un amor humilde y lleno de gratitud por lo que nos ha sucedido